ÉTICA,ÉTICA PROFESIONAL Y UNIVERSIDAD

RESUMEN:

  1. ÉTICA PROFESIONAL Y UNIVERSIDAD

El estudio de la ética en la universidad es para hacer una reflexión sobre la importancia de esta tanto en la universidad como en el momento de ejercer la profesión a que se vallan a dedicar los estudiantes. Generalmente dentro de este tipo de estudios y con la introducción de este tipo de materias se genera unas dudas sobre la importancia o la utilidad de la misma en la universidad como por ejemplo que se entiende por ética y como aplicar estos temas éticos a los temas universitarios. La enseñanza de la ética no pretende esparcir moralina en la universidad, en las practicas y usos profesionales, lo que se pretende es dar el conocimiento de una ética reflexiva y critica sobre el saber y el quehacer profesional, buscar la orientación de las conductas profesionales esto con la aplicación del pensamiento ético actual buscando establecer  un dialogo interdisciplinar con los saberes especializados de cada profesión.

Esta propuesta no es aceptada totalmente aun hay personas que prefieren que la universidad sea solo el lugar donde se cultiva el saber por el saber omitiendo que sepan después de saber ese saber que hacer o cuáles son las mejores prácticas de su profesión. Dicen que la universidad no está para enseñar ética sino para investigar y transmitir conocimientos. Piensan tal vez que enseñar a ser honrado a ser bueno, si es que esto se puede, es algo para lo que la universidad no está preparada.

En muchas ocasiones los profesores universitarios enseñan a los alumnos como si fueran a ser profesores también, pero la mayor parte de los alumnos estudian la universidad porque quieren prepararse para después ejercer una profesión. La universidad es actualmente la escuela en donde se forman profesionalmente a los  jóvenes en los oficios que necesitan preparación académica y título universitario. Si esta afirmación no es aceptada se cae en la ficción de lo que es la enseñanza universitaria.

Según Ortega la asignatura de ética si no existe tendrá una posición marginal y vergonzante en la vida académica. Sin embargo la presencia de esta en el curriculum académico permite la oportunidad de explicar el horizonte práctico que tiene o tendrá nuestra titulación. Actualmente aparte de las asignaturas académicas se busca que también los estudiantes tengan una capacitación práctica para el ejercicio profesional.  Es por eso que en las universidades vemos que se han introducido las prácticas, que nos lleva  a visualizar el ámbito del ejercicio de la profesión antes de terminar nuestros estudios, en este sentido es estudio de la ética servirá como apoyo para ampliar este horizonte y poner en su lugar los fines éticos universables del vivir humano. Esto quiere decir que al momento de hacer las practicas no solo estaremos aplicando los conocimientos científicos adquiridos en las aulas, sino también haremos uso de los conocimientos éticos y finalmente haremos una mezcla de estos dos para ser mejores profesionales.

Los profesores en muchas ocasiones se cierran a  la adaptación de los demás saberes, se cierran solo a su materia o a su especialidad. Esta situación de aislamiento en las disciplinas o especialidades está empezando a desbloquearse. Aquí la ética está comenzando a jugar un papel importante porque es el mejor eslabón para combinar, lograr la unidad y la pluralidad  de los saberes y métodos con una reflexión ética capaz de situar cada saber en su sitio a la hora de entrar en relación con él.

La división social del trabajo es intelectualmente honesta y socialmente creíble la reflexión ética. El discurso ético y la práctica de la ética rompen, cuestionan y relativizan el asilamiento de las especialidades para integrarlas en una perspectiva de conjunto al servicio de la vida humana. Es por eso que la ética tiene que establecer un dialogo interdisciplinar que tiene que combinar el respeto de los métodos y campos específicos con la integración de cada campo y cada método en un conjunto para su aplicación en algún momento del vivir humano. Ésta interdisciplina a todas las disciplinas sin quedar acotado por algunas de  ellas.

El modelo de ética que aquí se propone es el que en donde la ciencia y la ética puedan entrar en un dialogo sin que cada una de ellas pierda su esencia. Para el estudio de la ética en el ámbito universitario hay que aprender a tratar los temas universitariamente, se tiene que aprender a ejercer el razonamiento práctico a justificar o a deslegitimar actuaciones y planteamientos en términos de racionalidad practica. La ética como saber de integración nos llevara a la integración de los saberes y especialidades logrando así como dice HORTAL la “multidiversidad”.

La ética de las profesiones apoya al establecimiento de cauces de diálogo para los profesionales que se están formando en las universidades. Si en las universidades aplicamos la ética pensada, debatida y vivida nos hará mejores personas y hará una contribución a nuestra persona para la regeneración intelectual y moral de la vida universitaria.  Pero su mejor contribución será la de levantar la moral de la sociedad. Claro que para esto no es suficiente con la aparición de esta  asignatura dentro de los planes de estudio, sino que se tiene que establecer un dialogo interdisciplinar para que haya una integración dinámica y practica de los saberes.

Cuando los alumnos toman la clase de ética probablemente aprendan algo acerca de la responsabilidad ética y social de la profesión que van a ejercer y para la que se están preparando, al menos podrán adquirir cierta información sensibilidad y vocabulario sobre el tema.  Hablar de problemas éticos y hablar de la dimensión ética de los problemas necesita también de dar un sentido ético a todo lo que se hace. Así que no solo quienes enseñan ética, sino también los que enseñan otras materias distintas y quienes participan en la vida universitaria tienen que tener conocimientos éticos y sobre todo aplicarlos para que prediquen con el ejemplo.

El lenguaje de la ética puede ser el lenguaje común para hablar de lo que se hace en la universidad.  La ausencia del discurso ético ha convertido a los debates universitarios especializados en el uso de un lenguaje crítico y un espectáculo poco beneficioso para la sociedad en general y para quienes se están formando en las universidades. Se pretende que se pueda hacer un discurso público acerca de en qué consiste ser un buen profesional, cuales son los límites y derechos que hay que respetar, los compromisos que hay que asumir y los deberes que hay que cumplir.

A la hora de buscar profesores se encuentra en un dilema de que sean profesionales o especialistas formados en la propia especialidad quienes planteen los temas éticos. La ética profesional no es un tercer lenguaje aparte del lenguaje de la profesión   y el leguaje filosófico. Estos tres lenguajes son complementarios, el lenguaje de la ética profesional es un lenguaje e ético, filosófico. La interacción de estos tres lenguajes es un gran obstáculo para la consolidación de la ética profesional como asignatura universitaria mientras se  la piense como una disciplina más en la que hay unos expertos encargados de ella, pudiéndose desentenderse de quienes no se dedican a cultivar esta especialidad. Por eso es importante que la ética no sea solo una asignatura que estudien los alumnos. También los profesores de las diferentes disciplinas tienen que implicarse en el debate ético dentro y fuera del aula, no para convertir su disciplina en una asignatura de ética, sino para hacer ver que ella tiene una dimensión practica de la que  el profesor que la enseña y el profesional que la aplica son responsables.

La ética profesional es el mejor candidato para unir la multidiversidad en que se está degenerando la universidad. Para ellos no basta aplicar la ética como una sola asignatura, sino también que se impliquen en las demás. No basta con que el profesor se responsabilice de lo que dice en clase al exponer los temas de su especialidad, tiene además que responsabilizarse de lo que hace cuando ejerce de universitario, dentro y fuera del aula. Es tarea de todos de la misma manera que solo con la colaboración de todos es posible construir una sociedad justa y libre. La ética ofrece un lenguaje y un horizonte de migración de los diferentes saberes y oficios.

  1. ÉTICA Y PROFESIONES

Para ser una buena persona no basta con es un buen padre, buena madre o buen hijo; buen vecino, buen amigo o buen ciudadano; hace falta además ser un buen trabajador y cuando el trabajo que se realiza esta profesionalizado se requiere además ser un buen profesional (competente) y profesional bueno (ético). La mayoría de los trabajadores suelen ser hoy trabajadores por cuenta ajena; desempeñan sus tares en empresas, instituciones en los que se les asigna lo que tienen que hacer. Prestan sus servicios integrándose al marco de una distribución de funciones que les viene dada y de las que no se pueden salir sin poner en peligro la continuidad en su puesto de trabajo. El ejercicio y la responsabilidad profesional no son en la actualidad un modelo de la creatividad espontanea.

Cada vez son más las ocupaciones laborales que reclaman para sí el estatus de profesión. Cualquier trabajo está hoy más profesionalizado que antes y el poder profesional parece que aumenta y se consolida no solo en el nivel de hacer sino en el de las legitimaciones acerca de lo que se hace, de lo que es bueno que se haga, y porque se hace de esta y no de aquella manera. En nuestro mundo la profesionalidad suele justificarse más por lo que se tiene de especialización cognoscitiva o activa que por lo que tiene de compromiso ético. El profesional ejerce su oficio en relación con quienes acuden a él, necesitan de su confianza; de la confianza en su buen hacer personal y también del colectivo o gremio al que pertenece.

Los profesionales no lo son solo por ser expertos capacitados, sino también por estar comprometidos en la prestación de determinados servicios específicos. La ética del profesional es la mayor y más fiable fuente de reconocimiento y estima social de las personas en general y de los profesionales en particular. La ética es algo así como el control de calidad o la denominación de origen pero en este caso aplicadas a los servicios profesionales.

El profesional es un ser humano que ha pasado por una socialización en la que ha adquirido, se supone, no solo habilidades, también modos de hacer, sentido de pertenencia a un colectivo profesional o a una tradición centrada en la mejor prestación individualizada de un determinado tipo de servicio, y el sentido de lo que es ser un buen profesional. La ética de las profesiones constituye una forma de resistencia a la homogenización de los agentes morales. Tienen que hacer la práctica de del buen hacer y el aprecio profesional y humano de sus clientes y de toda la sociedad. Las profesiones desde el punto de vista ético, se aproxima a los temas y las sensibilidades del comunitarismo, presta atención al contexto, a la tradición viva del ejercicio profesional, a una ética de bienes (el buen profesional y las malas prácticas profesionales). Llegamos al punto en que tenemos que ubicar a la ética profesional en el marco de una ética del conjunto de la vida y de la sociedad.

  1. QUE ÉTICA SE PRESUPONE

Se propone una ética filosófica capaz de iluminar racionalmente y de argumentar en términos racionales los temas éticos. Abriéndose también al asentimiento o discrepancia racional con los otros, con quienes no parten los mismos supuestos o tienen los mismos intereses. Llegamos a una ética de bienes de inspiración aristotélica. Se propone una ética realista es decir que se reconoce la primacía a la vida moral sobre la moral pensada en el sentido de que la ética tiene en la moral vivida su punto de partida inevitable, su acompañante ineludible y su marco de incidencia irremediable.

Más vale que quien filosofa sobre la vida moral cuente con ello, cuente con una cultura moral que en la que vive inserto, no se conforme con enunciar ideales y principios, sino toe en consideración los factores que obstaculizan o favorecen la realización de una vida moral. La ética profesional pertenece a lo que llamamos ética aplicada.

La ética de las profesiones ocupa una zona intermedia en la que se intenta mediar para un ámbito profesional concreto entre los principios generales y las situaciones y decisiones puntuales. Hoy la ética tiene que ser interdisciplinar porque necesita integrar conocimientos específicos (técnicos o científicos)que ella no cultiva , pero que no puede ignorar, y está en condición de cuestionar lo que los diferentes saberes, ciencias y técnicas hacen o dejan de hacer, contribuyen o dejan de contribuir a la realización de una vida humana plena.

Finalmente en la ética profesional se plantea la profesión en términos de conciencia y de bienes: que es ser un buen profesional, en qué consiste hacer bien el ejercicio profesional, razonando, abriendo posibilidades optativas.

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